Ciega a citas
258 días para conseguir un novio "normal"
"Ayer tendría que haber matado a mi madre y a mi hermana, pero en vez de apuñalarla, me comí medio lemon pie y lloré". Así comienza la historia de Lucía, una treintañera con unos kilos de más, que vive sola, gana poco, tiene una madre insoportable y una hermana menor que parece perfecta. En una cena familliar Irina, su hermana, anuncia que se va a casar. Lo que empieza como un festejo para Lucía se convierte en una desilusión cuando escucha una apuesta que le hace su madre a Irina: "Lucía seguramente irá sola, gorda y vestida de negro al casamiento, pero si va con un novio normal, te pago la fiesta".
A partir de ese día, Lucía se propone demostrarle a su madre que ella no es una perdedora y pone en marcha su plan: tiene 258 días para conseguir un novio. Aquí comienza el desopilante desfile de posibles candidatos, y los sucesivos traspiés de Lucía cuando confirma que por más que quiera, nunca va a poder enamorarse de algunos de estos pretendientes, o que se enamora de aquél que no le conviene.
Entre los diferente hombres con los que se topa está el amigo de la oficina que le parece un pesado, el contador que todo lo relaciona con los números, el "loquito del celular" al que conoce a través de un portal de citas de Internet, el soltero, el divorciado, el lindo y canchero, el que parece perfecto pero no lo es, el que parece un compendio de defectos y es atento y cariñoso.
Ciega a citas trata sobre los avatares y dificultades que deberá enfrentar la protagonista para encontrar al "amor de su vida". Sobre las citas fallidas, los ridículos pretendientes con los que tiene que lidiar y los otros solteros con los que no se quiere juntar porque la hacen sentir una fracasada. La comedia nos hará reir con los hábitos de Lucía: su adicción a los dulces, sus domingos en pijama; y ante todo con los comentarios de Manucha, la madre de la protagonista, para quien solo importan las apariencias, el éxito, y verse flaca. También podremos observar el mundo laboral de Lucía: la redacción de El mensajero de la tarde, el diario mediocre donde la protagonista trabaja, y los graciosos personajes que la acompañan en su día a día.
Lucía se siente sola y discriminada: por su madre, por sus amigas casadas, por las que tienen hijos, por los hombres casados, por los solteros con onda y por el mundo en general. Por eso, y para ganarle la apuesta a su mamá, intentará aferrarse a candidatos que no valen la pena hasta descubrir que no puede engañarse.
Lucía comenzará una búsqueda implacable y tragicómica que la llevará (aunque ella no lo sepa) a conocerse más y a demostrar el sin sentido de algunos prejuicios sociales. Y ante todo, su búsqueda le demostrará que el amor de su vida puede estar más cerca de lo que parece. A menos que esté ciega y no lo pueda ver.








